El cáncer como síntoma

Un tumor cancerígeno se desarrolla cuando el ambiente está cargado de agentes que colapsan las defensas de un organismo vivo.

Hace setenta años, el cáncer era una enfermedad rara. Con la modernización industrialista y competitiva el cáncer se ha desbocado por la omnipresencia en la vida cotidiana de sustancias químicas de síntesis, por la generalización del estrés, la explotación laboral y la comida basura.

Lo que mata a una persona no es el cáncer sino las condiciones que posibilitan la mutación celular y el crecimiento descontrolado del tumor. El cáncer no produce  la enfermedad, es la enfermedad la que produce el cáncer.

El origen del cáncer no es impredecible. Cuando una casa está bien construida no se la lleva el vendaval. El cáncer indica la debilidad del cuerpo que lo alberga. La vida humana requiere un equilibrio biológico, psicológico y social. Cuando no existe dicho equilibrio el cáncer tiene su mejor caldo de cultivo.

Se conoce con el nombre de cáncer a un conjunto de 100 enfermedades cuyo común denominador es el crecimiento descontrolado de células anómalas.

La reducción de los nutrientes vitales de las células,  incluyendo el agua y el oxígeno, es causa y no consecuencia del tumor cancerígeno.

El cáncer, lejos de ser una enfermedad, es el mecanismo de supervivencia de las células amenazadas cuando fallan otros medios de protección. Los radicales libres acuden a donde hay algo que descomponer o pueda ser una amenaza para el equilibrio fisiológico y sólo destruyen aquellas células y tejidos previamente dañadas.

Los radicales libres no son la causa, sino la consecuencia de la enfermedad y el envejecimiento. Cuando las células descontroladas  y los residuos metabólicos se eliminan correctamente, los radicales libres no atacan.

La curación de las infecciones con medicamentos debilita el poder del sistema inmunológico, el hígado, los riñones y el aparato digestivo para mantener las células limpias de depósitos dañinos.

La medicina convencional estudia mucho los mecanismos de aparición y desarrollo de las enfermedades, pero presta poca atención a las condiciones de posibilidad, tanto de la salud como de dichas enfermedades.

Al igual que existe un mecanismo para desarrollar un tumor cancerígeno, existen mecanismos para prevenir, sostener e involucionar dicho desarrollo.

Fuente: “El cáncer no es una enfermedad”, Andreas Moritz. Ed. Obelisco.