El pueblo de Chile contra la ley Monsanto

Ley Monsanto-von Baer es el nombre popular de la Ley de Derechos de Obtentores Vegetales que está discutiendo el Senado chileno, rechazada por la Red de Acción en Plaguicidas Chile, que es parte de la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile. La ley fue rebautizada aludiendo a la transnacional que monopoliza a nivel global el negocio de la semilla, junto a uno de sus socios en Chile, la empresa von Baer cuyo lobby a través de la senadora Ena von Baer, es altamente significativo.

La campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile llevada adelante por organizaciones sociales, campesinas y ambientales, y por profesionales del área de salud y la educación, difunde los riesgos de la transgenia en comunidades, universidades y organizaciones de norte a sur del país.

Informa asimismo sobre el rol de las transnacionales productoras de híbridos y transgénicos, tales como Monsanto, Dupont/Pioneer, Syngenta y Dow, principales beneficiarias del proyecto de Ley de Derechos de Obtentores Vegetales (Boletín 6355-01), un paso imperativo para la implementación de la adhesión de Chile al convenio UPOV 91 ya aprobado por el Senado.

La actual Ley de semillas reconoce la propiedad intelectual de las variedades patentadas, lo cual hace innecesaria esta nueva ley. La Ley Monsanto maximizaría las ganancias y derechos de los productores de semillas manipuladas genéticamente, un negocio ya altamente rentable y en gran medida subsidiado por el Estado.

“Este proyecto de Ley:

  • Tiene una relación directa con ‘obtenciones’ de la biotecnología desarrolladas a partir de los recursos genéticos del país, pero jurídicamente el proyecto no cautela la protección de ese patrimonio. Los artículos 5 a 7 de la Ley posibilitan que ‘cualquier planta medicinal y/o de uso tradicional por comunidades campesinas e indígenas, podría ser registrada fácilmente por un obtentor si no es comercialmente conocida, no está inscrita en un registro oficial y se le introduce un cambio cosmético. Posteriormente el dueño del registro podrá impedir el uso de esa planta medicinal por la comunidad, alegando que es una variedad derivada esencialmente de la anterior o que no es claramente distinta de la que él ha manipulado.
  • Entrega el patrimonio genético de Chile a intereses foráneos. Desde el año 1996 Chile ya cuenta con un registro de obtentores vegetales y a la fecha existe un total de 707 variedades de especies agrícolas, frutales, ornamentales y forestales registradas, según SAG. Un examen del registro permite afirmar que los obtentores son en su gran mayoría empresas extranjeras. En frutales, casi la mitad de las 461 inscripciones están registradas por empresas y universidades norteamericanas.
  • No exige inocuidad para las nuevas obtenciones, y en su mensaje de introducción (Artículo 1) sostiene que generará condiciones para el desarrollo de cultivos que actúen ‘como biorreactores generadores de vacunas’, es decir para la producción de farmocultivos a partir de especies alimentarias. Este tipo de cultivos transgénicos a campo abierto están prohibidos en la mayor parte de los países del mundo por el riesgo de que contaminen los cultivos de la misma variedad alimentaria.
  • Beneficia fundamentalmente a los obtentores de semillas híbridas y transgénicas, un negocio cuyas reglas han sido abordado por el Congreso en un paquete de tres leyes relacionadas entre sí: el convenio UPOV 91, ya aprobado, la Ley de Obtentores, y la ley de Bioseguridad que de ser aprobada posteriormente, sancionaría la expansión del negocio de los transgénicos hacia el mercado interno.

 

(Extracto de las Alegaciones presentadas ante el Senado por la Red de Acción en Plaguicidas de Chile).

Los voceros de la campaña en Valparaíso (Joel González), Santiago (Lucía Sepúlveda) y Región del BioBio (Guillermo Riveros) coinciden en señalar que esta ley posibilita a los productores de híbridos y transgénicos patentar todas las variedades de semillas, despojando a los campesinos de su derecho a guardar e intercambiar semilla libremente. Así se perderán por desuso las semillas locales utilizadas por generaciones, y las endémicas, ya que el mercado y las entidades del Estado privilegiarán –como ya hacen- la venta y uso de las semillas patentadas.

Chile no cuenta con ningún sistema legal de protección de su patrimonio genético, lo cual pone en riesgo a todas las variedades susceptibles de ser “descubiertas” o declaradas “nuevas” por transnacionales que no reconocen ningún derecho a los campesinos. En rigor, ninguna variedad local puede ser “descubierta” por un obtentor pues todas son el resultado de la selección y trabajo de generaciones y generaciones de campesinos e indígenas. Asimismo, la definición de ‘semilla nueva’ de la ley, se refiere a que no haya sido comercializada por las grandes semilleras como Seminis y Anasac, propiedad de Monsanto, poniendo en riesgo las variedades intercambiadas en forma de trueque a nivel local, y las yerbas medicinales.

“El objetivo final y no declarado de esta ley, es expulsar del campo a los campesinos y comunidades indígenas que, enfrentados a los altos precios fijados por el cartel de la semilla liderado por Monsanto, emigrarán a la ciudad. Así las transnacionales podrán dedicar el campo chileno a la ‘innovación y desarrollo’ nombre que este proyecto da a los transgénicos y a los farmacultivos que pretenden impulsar, para que Chile produzca lo que pocos países aceptan: drogas medicinales hechas a partir de cultivos alimentarios”, afirma Lucía Sepúlveda, de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile.

“No aceptaremos que conviertan a Chile en un país transgénico. Por el contrario la agricultura orgánica y la producción agroecológica, es lo que puede distinguirnos como país y darnos un sello de calidad. Tenemos que producir alimentos sanos, al alcance de todos, y resguardar la soberanía alimentaria,” señala Guillermo Riveros, presidente de BioBio Orgánico.

La “Ley Monsanto” que será votada próximamente por el Senado chileno, concitó masivo rechazo ciudadano en veinte capitales y ciudades del país en respuesta a la convocatoria de la campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile (YNQT). Multitudinarias marchas se realizaron el 17 de agosto en Valparaíso, Santiago, Talca, Chillán, Concepción y Temuco. Otras actividades informat
ivas y/o de intercambio de semillas, tuvieron lugar en La Serena, Arica, Iquique, Vallenar, Ovalle, Melipilla, Rancagua, Curicó, San Fernando, Casablanca, Cauquenes, Puerto Montt, Valdivia, Ancud e incluso en la isla Robinson Crusoe (archipiélago Juan Fernández).

En todo el país una enorme diversidad de redes sociales y organizaciones, mostraron con pancartas, y performances su rechazo a la Ley Monsanto. “Vénganse a marchar, póngase a sembrar” cantaban alegremente por las calles mientras grotescas representaciones de Monsanto y sus tóxicos productos eran alzadas por los manifestantes. “Semillas libres de patentes, alimentos libres de transgénicos” decía la convocatoria. Entre ellas se encuentran: colectivo Pacto Mundial Consciente, Tierra Nueva, Exige Vivir Sano, Colectivo Socio Ambiental Symbiosis, Red Socio Ambiental del Norte, Caravana Ahimsa, Revolución de la Cuchara, Red Socio Ambiental Semillas, OLCA, RAP-Chile, Red de Semillas Libres, Colectivo Ecológico de Acción, Grupo de Trabajo Social, Marcha Mundial de Mujeres, AMAPACH, Chiloé Libre, Greenpeace, Red de Soberanía Alimentaria Sexta Región, PALTTA, Red de Soberanía Alimentaria Región del BioBio, BioBio Orgánico, UNE (Unión Nacional de Estudiantes), Grupo Tun, organizaciones de defensa del pueblo mapuche, junto a simples ciudadanos y ciudadanas y activistas de la campaña YNQT. Los organizadores evaluaron que los primeros brotes de esta siembra contra Monsanto están asomando con la primavera que se asoma ya en nuestro territorio.

La prensa nacional ignoró olímpicamente la convocatoria y la movilización, cubierta a nivel internacional por TeleSur, Hispan TV, Global Voices y RT e incluso por Associated Press AP y Xinhua, la agencia china de noticias. La masividad de las manifestaciones obligó a los medios del duopolio nacional y a radios a informar sobre el tema, ausente en las pautas y noticieros de los grandes medios de comunicación chilenos, pese al inminente despacho del proyecto por el Senado.

Lucía Sepúlveda, Red de Acción en Plaguicidas Chile

Para conocer las alegaciones presentadas ante el Senado:
RAP-AL alegaciones proyecto ley obtentores Chile 2013