Europa, alimentación y cuidados

Desde 1957, la Política Agraria Común (PAC) determina la política alimentaria de los países de la Comunidad Europea. La PAC fomenta la industrialización de la agricultura y el aumento de la productividad en la agricultura y la ganadería a costa de la vida en el campo, la inseguridad alimentaria y la contaminación, a cambio de subvenciones. Los gobiernos, en lugar de proteger la producción campesina, la seguridad alimentaria y los mercados locales, convierten a la agricultura y la alimentación en un instrumento para el negocio de las multinacionales.

Este modelo alimentario globalizado, bajo el acicate de la competitividad, exige un aumento constante de la productividad, favorece la producción a gran escala para la exportación y elimina las explotaciones menos competitivas y el pequeño comercio. Precariza el trabajo en el campo y favorece la concentración y verticalización del sector agroalimentario.

La actual reforma de la PAC, en lugar de transformar la agricultura industrializada en ecológica y educarnos en hábitos saludables, está presidida por la lucha de cada país por mantener su cuota de subvenciones.

El Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio entre EEUU y la UE, iniciado en 2012 con el Acuerdo de Libre Comercio de Alimentos Ecológicos, pretende remover los obstáculos comerciales y sanitarios para facilitar el flujo de mercancías, rebajando las medidas de seguridad alimentaria y el principio de precaución, en beneficio de las multinacionales biotecnológicas y agroquímicas.

Los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs) denunciamos desde 2001, la inseguridad alimentaria producto de los abusos de las multinacionales y las políticas gubernamentales. Doce años después impulsamos el consumo responsable para que nuestra producción ecológica no acabe en la exportación o en las grandes superficies.

La alimentación industrializada, mercantilizada y repleta de químicos y transgénicos, nos afecta especialmente a las mujeres porque, además de enfermar nuestros cuerpos, enferma los cuerpos de las personas a quienes cuidamos. Como feministas, consumidoras, ecologistas y madres, el consumo responsable agroecológico nos concierne tanto como la igualdad entre hombres y mujeres. Debemos empezar por nuestra propia educación alimentaria y la educación alimentaria en la escuela y seguir con la construcción de mercados locales de alimentos ecológicos. Estas tareas exigen el reparto del trabajo de cuidados entre hombres y mujeres.

Nos sumamos a las movilizaciones de la semana del 11 al 17 de marzo “Por una Europa  de las personas contra la Europa de los mercados” y llamamos a la gran manifestación unitaria el sábado 16 de marzo, 18 horas, desde la Pza. de España a Sol.

LA EUROPA DEL EURO NOS TRAE + INSEGURIDAD ALIMENTARIA Y + TRABAJO DE CUIDADOS