Inseguridad de los agricultores y consumo responsable

El grito del campo contra la globalización de los alimentos

El viernes 20 de noviembre de 2009, más de 200 manifestaciones paralizaron la actividad agrícola y ganadera en el Estado Español y el sábado 21, una manifestación de 100.000 agricultor@s sobre Madrid expresaba el descontento del campo por la caída del 25% de sus rentas y la pérdida de 5.000 millones de euros en ayudas directas de la PAC (Política Agraria Común) para compensar los bajos precios en origen. Desde 1993 (Marcha Verde a Madrid) y 1997 (Reforma de la Organización Común de Mercado – OCM- del Aceite de Oliva) no se conocía una movilización de esta envergadura.

Veintitrés años después del ingreso de España en la Comunidad Económica Europea los resultados están a la vista: 1) pérdida de un millón de explotaciones agrícolas y ganaderas, 2) cada vez menos agricultor@s producen cada vez más alimentos, a costa de la ruina de los pequeños, 3) intensificación e industrialización de la producción alimentaria, 4) grandes multinacionales del comercio mundial de alimentos controlando los precios de compra a los campesinos y bajándolos cada vez más, 5) aumento del precio de los insumos (semillas, gasoil, abonos, maquinaria), 6) falta de transparencia, cada vez mayor, de la cadena alimentaria ante la pasividad de los poderes públicos, 7) importaciones de choque de productos extranjeros arruinando al pequeño agricultor.

La unión de todos los sindicatos del campo con la ayuda de 3.000 cooperativas agrícolas y ganaderas, han promovido esta protesta, tan justa como incoherente. Cabe hacerse algunas peguntas sobre los objetivos de l@s organizador@s de la misma. ¿De qué se queja ASAJA cuando el PP, su partido de referencia, ha impulsado la globalización alimentaria, la adaptación a las exigencias de la PAC y el libre comercio causantes de todos los males que denuncia esta lucha? Quizá tenga algo que ver su necesidad de atacar al gobierno del PSOE, aunque ellos también gobiernen en muchas Comunidades Autónomas.

Pero ¿cómo se explica que la UPA (Unión de Pequeños Agricultor@s), correa de transmisión del PSOE en el sector agrario, convoque una protesta contra el PSOE, que comparte con el PP toda la política de mercantilización, industrialización y globalización alimentaria?: Porque el daño es escandaloso y no pueden quedarse fuera de una protesta.

La COAG (Coordinadora de Organizaciones Agrarias), representante de los agricultores pequeños y medianos desde una posición de izquierdas, parece más sincera en su convocatoria. Sin embargo, su deriva hacia la industrialización, la intensificación, la exportación, las subvenciones, los biocombustibles y el servilismo frente al PSOE en la imposible coexistencia con los transgénicos, la colocan en una posición parecida a la esquizofrenia de la UPA. En resumen, una movida del campo promovida por intereses electorales del PP y dirigida políticamente por ASAJA. Una vez más, l@s agricultor@s son víctimas -y cómplices- de sus burocracias.

EL CONSUMO RESPONSABLE AGROECOLOGICO COMO PARTE -MODESTA- DE LA SOLUCIÓN

Desde el consumo responsable agroecológico, sin capacidad para meter tanto ruido, trabajamos a favor del campo, l@s campesin@s, la seguridad alimentaria y la soberanía alimentaria.

El crecimiento del consumo responsable agroecológico es la condición para que l@s agricultor@s que ya producen en ecológico, puedan sobrevivir sin degradar sus productos a manos de los grandes supermercados y el mercado mundial. Su viabilidad será un ejemplo para otr@s agricultor@s, prisioner@s de las multinacionales a través de los abonos, productos químicos y semillas.

La venta directa a consumidor@s organizad@s, aún con menos margen que la venta directa a consumidor@s individuales de alto poder adquisitivo, protege los márgenes comerciales de los agricultor@s ecológic@s y lo hará más cuanto más crezcan las cooperativas de consumidores responsables.

La caída de las rentas campesinas se verá revertida con el aumento de escala del consumo agroecológico. La formación de los precios mediante el diálogo -y no mediante la oferta y la demanda- será el mejor seguro para l@s agricultor@s, libres de los vampiros que succionan su sudor hasta acabar expulsándoles del campo.

La falta de transparencia de la cadena de producción, distribución y consumo de alimentos, impuesta por las grandes empresas, está siendo sustituida –a pequeña escala– por la relación horizontal, equivalente y respetuosa entre agricultor@s y consumidor@s, ambos organizados y responsables.

La importación a bajos precios de otros países tiene su dique en la conciencia de l@s consumidor@s que no compran productos lejanos y más baratos, sino productos cercanos a un precio justo. Pero también es necesaria la responsabilidad de l@s agricultor@s, apostando por las redes organizadas de consumidor@s, en lugar de consumidor@s individuales ecoyupies, o, lo que es peor, por la exportación y las grandes superficies.

El medio rural, agredido por el actual modelo alimentario globalizado y competitivo, tiene su defensa en el consumo responsable agroecológico como posibilidad real para la rentabilidad de su actividad, precios justos, defensa del medio rural en su dimensión ecológica, productiva, humana y económica, la dignificación de la vida en el campo, el equilibrio territorial, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

CONTRA LA INSEGURIDAD DE L@S AGRICULTOR@S: ¡CONSUMO RESPONSABLE AGROECOLOGICO ORGANIZADO!