¿Se puede consumir carne de forma responsable?

El consumo no responsable de carne acarrea problemas de salud, económicos y ecológicos.

Más allá del polémico maltrato a los animales, conviene reflexionar sobre las consecuencias del consumo excesivo de carne en los países ricos y su paulatina extensión a la población mundial.

Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la alimentación animal consume el 95% de la producción mundial de soja y el 44% de la de cereales.

Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la mitad de la pesca mundial se utiliza para piensos.

Los recursos de todo tipo necesarios (energeticos, naturales, de cultivos de agua…) para producir carne para la alimentación son 25 veces mas que los necesarios para producir la misma cantidad de proteina vegetal.

La producción de carne ecológica nos enfrenta a una paradoja: se despliegan más recursos naturales y se acentúa aún más el carácter elitista del consumo cárnico.

Desde la agroecología y el consumo responsable, no es sostenible ni tolerable nuestro consumo de carne actual, pero la solución no parece ser pasarnos a la carne ecológica.

Aspirar a que toda la población mundial pueda acceder a comer carne es difícil. Pretender que sea ecológica, impensable.

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