La Unión Europea (UE), agente del desorden alimentario internacional

Desde el Tratado de Roma (1957), la UE utiliza la Política Agraria Común (PAC) como instrumento de la globalización de la agricultura y la alimentación.

La PAC dirige la producción agraria hacia la industrialización para el mercado mundial. A través de las Organizaciones Comunes de Mercado (OCMs), persigue la competitividad de los productos agrarios en el mercado interior y en los mercados mundiales. El mercado único elimina las fronteras internas. Con cada nuevo país, se amplía el mercado, forzando la “modernización” para la competitividad. La explotación agropecuaria que no da la talla, desaparece.

Propicia una agricultura y ganadería mercantil, aparentando que protege a agriculturas de tipo familiar, cada vez más residuales. La competitividad exige un aumento constante de la productividad, una mayor concentración en la producción y la propiedad, la ruina de l@s pequeñ@s agricultor@s, el abaratamiento del trabajo asalariado mediante la explotación de jornaleros e inmigrantes y la verticalización del sector agroalimentario, desde la investigación biotecnológica hasta la distribución en grandes superficies. Para aumentar sus beneficios, las grandes multinacionales recortan los precios pagados a los agricultores convirtiéndolos en instrumentos de la producción y distribución global.

Atenta contra la seguridad alimentaria. Promueve una agricultura y ganadería química y transgénica responsable del hambre y de la toxicidad alimentaria, alergias, epidemias y cáncer. Fomenta cambios en los hábitos de consumo para absorber una creciente producción ganadera, responsable de la epidemia de obesidad y enfermedades alimentarias (cardiopatías, colesterol alto, hipertensión, estreñimiento, etc.) y de los virus mutantes de la gripe.

Representa un modelo atentatorio contra la soberanía alimentaria, un mundo rural vivo, una agricultura vinculada al territorio. No es una política distinta de la que promueve la OMC. Propicia la competitividad del Bloque capitalista de la UE frente al de EEUU y países emergentes (Brasil, China, India). Sus acuerdos bilaterales con países de América Latina y Caribe son la demostración más palpable.

Durante el semestre de presidencia española de la UE diversos colectivos vinculados al consumo responsable agroecológico abordaremos, junto a agricultores ecológicos organizados temas como: el doble lenguaje de los transgénicos, la indefensión de los consumidor@s y la Seguridad y Soberanía Alimentaria como incompatibles con la Europa del Capital.