Moscas transgénicas, NO.

Una de las posibles plagas del olivo, probablemente la peor, es la “mosca de olivo” (Bactrocera oleae). Este díptero pone un huevo en la aceituna, cuya larva orada una galería por la pulpa hasta que se hace adulta y sale. Esta galería es un foco de entrada de diversos patógenos que deterioran la cantidad y calidad del fruto.

Para resolver estos problemas, la empresa Oxitec ha solicitado a la Generalitat de Cataluña la liberación, en el medio ambiente de Tarragona, de insectos adultos transgénicos de la mosca del olivo con fines de prueba. Se trata de machos transgénicos para que se crucen con hembras silvestres y las hembras procedentes de estos apareamientos mueran en fase larvaria reduciendo así, teóricamente, la población de moscas del olivo.

Los ensayos a campo abierto son muy arriesgados porque el organismo que se libera interactúa con otros seres vivos, incluidas las personas que se comerían las aceitunas con la larva transgénica dentro. La mosca del olivo tiene muchos depredadores, incluyendo insectos, murciélagos y aves que se verían afectados. Esta biodiversidad es valiosa y útil para el equilibrio ecológico de los ecosistemas frágiles. Fomentar esa biodiversidad de sus predadores, ayuda, de forma natural, al control de la población de mosca, sin incurrir en riesgos. Convertir a las moscas en transgénicos, sin embargo, puede transmitir esas propiedades a sus predadores y afectar negativamente al ecosistema mediterráneo.

Los agricultores ecológicos tienen sus métodos para controlar la mosca del olivo, apoyándose también en prácticas antiguas bien experimentadas. Harían bien los agricultores industriales en aprender de estas prácticas en lugar de dejarse embaucar por los “milagros transgénicos” de las multinacionales biotecnológicas que les hacen cada vez más dependientes a ellos y a sus vecin@s que no “eligen” tratamientos transgénicos. Haría bien la Generalitat de Cataluña en no autorizar experimentos peligrosos y, sin embargo, promover la investigación y extensión agraria en técnicas agroecológicas.

Desde el inicio del verano hasta mediados del otoño, en Labranza Toledana ponemos unas trampas cromáticas para capturar este insecto y disminuir sus poblaciones. Se colocan cada cuatro árboles. Al sur pero en sombra. No lleva ningún veneno, solo el color amarillo que las atrae y un pegamento que las atrapa. Como se puede apreciar en la foto de la trampa este año apenas hay moscas, la mayoría son mosquitos comunes.

Otra estrategia antigua es plantar, a razón de 1 pie cada 100 árboles, otra variedad de olivar distinta a la cornicabra que es la tradicional de nuestra zona (Toledo) que tenga una floración más temprana y su fruto sea más atractivo a la mosca. Los campesinos mayores del lugar no se ponen de acuerdo. Unos dicen que se ponían para ayudar a la polinización. Otros para que las pique la mosca y deje tranquilas a las de la variedad local. Hay quien las coge en verde para aliñarlas. Sea como fuere, casi nunca se recogen para aceite, ya que normalmente se caen antes que madure la cornicabra, pero está comprobado que su presencia reduce los ataques de mosca en el resto del olivar. Labranza Toledana y La Garbancita Ecológica no queremos transgénicos. Ni importados, ni en el campo, ni en el plato. Y nos oponemos a esta nueva aventura transgénica que pone en riesgo al ecosistema mediterráneo del olivar.

Por eso apoyamos la acción de Amigos de la Tierra ¡Actúa, no queremos moscas transgénicas en el aceite de oliva!

José María Pérez Morales de Labranza Toledana y Pilar Galindo de La Garbancita Ecológica

¡Por la seguridad alimentaria y la nutrición ecológica!

16 DE OCTUBRE, DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN ECOLÓGICA, 6ª entrega.

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