Patentes: se levanta la veda

El Convenio sobre la Patente Europea (EPC; marco legal para la concesión de patentes europeas) establece, en el ar­tículo 53(b), que no se podrán conceder patentes sobre variedades vegetales o animales ni sobre procesos esencialmen­te biológicos (convencionales) para la producción de plantas o animales. Los procesos de selección convencionales se refieren al cruzamiento de variedades naturales o híbridas y a la selección de los organismos que presentan las carac­terísticas deseadas. El ser humano lleva realizando estas prácticas desde la apari­ción de la agricultura y la ganadería para mejorar el rendimiento y conseguir una mejor adaptación al medio.

Un requisito imprescindible para conceder una patente es que sea verda­deramente una invención (y no un des­cubrimiento), es decir, un producto o un proceso que previamente no existía. Los procesos de selección convencionales, aunque utilicen herramientas tecnológi­cas (tales como la genotipificación(1) o el análisis del contenido en aceite y proteinas), detectan características que ya es­tán presentes en las semillas (como pue­de ser la resistencia a la sequía): en otras palabras, “descubren” rasgos preexis­tentes(2). A pesar de ello, la Oficina de Patentes Europea (EPO) ha concedido, hasta la fecha, alrededor de 100 paten­tes sobre plantas derivadas de la selec­ción convencional(3) que, claramente, no constituyen ninguna invención. Esto ha motivado que el propio Parlamento Eu­ropeo adoptase una resolución que reco­mienda a la EPO detener la concesión de patentes de este tipo(4).

Lo cierto es que la EPO, desde 2010, ya había detenido en parte la concesión de esta clase de patentes. Se encontraba a la espera de una resolución de la Alta Cámara de Recursos, órgano superior de toma de decisiones jurídicas de la EPO: se había presentado un recurso contra la concesión de una patente sobre un tomate producido mediante selección convencional.

Normalmente, hasta que la Alta Cáma­ra de Recursos no se pronuncia sobre la su­puesta legalidad de una patente, la EPO no sigue concediendo patentes que pudieran verse afectadas por esta decisión. De ahí que detuviesen la concesión de más paten­tes de este tipo… hasta ahora.

El director de la EPO, Benoit Battis­telli, ha dado luz verde a la aprobación de las solicitudes de patente que están pendientes de concesión sobre plantas derivadas de una selección convencio­nal. Pasando por alto no sólo la legisla­ción sobre patentes(5), sino también la decisión de la Alta Cámara de Recursos, Battistelli se alinea con las grandes mul­tinacionales del agronegocio, cuyo obje­tivo es controlar la producción mundial de alimentos.

Estas patentes, caso de concederse, abren el camino para que estas empresas puedan seleccionar sistemáticamente amplios bancos de semillas para patentar sus recursos genéticos, privando a los pequeños agricultores de su derecho al mejoramiento de sus cosechas median­te prácticas tradicionales(6) sin pagar por la “propiedad” de las semillas. Evitando la producción de nuevas variedades (ex­cepto las suyas), se incentiva la planta­ción de monocultivos, con lo que se ero­siona aún más la variabilidad genética natural y se amplía la dependencia de los pequeños productores.

La solución inmediata vendría de la mano, por una parte, de un endureci­miento de la legislación sobre patentes (EPC, Directiva 98/44/CE, y Reglamento de Ejecución del EPC) para que excluya clara y definitivamente la posibilidad de patentar plantas, animales (o cualquiera de sus partes, incluyendo las semillas) y procesos de selección convencional y, por otra, de la protección exhaustiva de los derechos de los agricultores y peque­ños productores.

Los consumidores debemos tomar partido por la soberanía alimentaria, no sólo rechazando estas prácticas de biopiratería sino también apoyando activamente proyectos autogestiona­dos de consumo responsable, verdade­ra solución para derribar la hegemonía sobre la producción de alimentos que constituye el objetivo de las multina­cionales del agronegocio.

Campaña de Avaaz “Monsanto vs. la Madre Tierra”

Notas:

(1) En este método se busca la correlación entre secuencias de ADN específicas y los rasgos que expresan en las plantas maduras. Así, se puede correlacionar, por ejemplo, un tamaño mayor del fruto con una secuencia concreta de ADN.

(2) Un organismo modificado genéticamente (OMG) sí puede patentarse. Los OMG se generan insertando material genético de una especie en el genoma (código genético) de otra especie. En consecuencia, se crea un organismo totalmente nuevo, inexistente previamente en la naturaleza. Los OMG constituyen un peligro en sí mismos por la falta de pruebas sobre su inocuidad para la salud y la contaminación genética de especies silvestres.

(3) Y se ha presentado aproximadamente 1.000 solicitudes de patente de esta categoría.

(4) Resolución del Parlamento Europeo del 10 de mayo de 2012, sobre la patentabilidad de procesos esencialmente bioló­gicos. Anteriormente, el Parlamento Europeo y el Consejo habían aprobado la Directiva 98/44/CE relativa a la protección jurídica de las invenciones biotecnológicas que recoge, en el artículo 4, precisamente el artículo 53(b) de la EPC. Aunque la EPO no está obligada a adoptar directivas del Parlamento Europeo, en este caso sí decidió incorporarla como parte del Reglamento de Ejecu­ción del EPC.

(5) Sus palabras textuales fueron: “(…) el artículo 53(b) no tiene un efecto negativo sobre los permisos para obtener derechos sobre plantas”. (Trad. de la autora) En el primer párr
afo del presente texto se enuncia dicho artículo; la interpretación que hace de él, el señor Battistelli es claramente contraria.

(6) Guardar semillas para la siguiente cosecha para adaptarse mejor a las condiciones ambientales locales, e intercambiar semillas con otros agricultores para garantizar la biodiversidad.

Bibliografia:

Green light for patents on plants and animals”, informe de No Patents on Seeds, Christoph Then y Ruth Tippe, marzo 2013.

“The future of seeds and food”, informe de No Patents on Seeds, Christoph Then y Ruth Tippe, abril 2009.

Alimentos transgénicos. Avance tecnológico hacia la inseguridad alimentaria”, Pilar Galindo (GAK CAES), octubre 2003.