Carne barata: Hambre y enfermedades alimentarias. Campaña: Lucha contra el hambre. 11ª Entrega

Desde 1960, la población mundial ha pasado de 2660 a 6670 millones. Se ha multiplicado por 2,5, mientras que la producción de alimentos se ha triplicado.

Según la FAO (Organización Mundial para la Alimentación de las NNUU), entre 1961 y 2005, la producción de carne de ave [1] ha pasado de 9 a 81 millones de toneladas, es decir, se ha multiplicado por 9. Este crecimiento no ha sido homogéneo. Mientras que en los países desarrollados se ha multiplicado por 6, en los países “en desarrollo”, lo ha hecho por 22. En los años sesenta, la producción de aves se concentraba en países ricos (3 de cada 4 kg). Ahora, más de la mitad se produce en países con déficit alimentario, aunque destinada a la exportación [2] .

En el mismo periodo, la producción de huevos [3] ha pasado de 15 a 64 millones de toneladas. En los países ricos ha crecido un 72% y en los países empobrecidos lo ha hecho un 1300%. Los países con bajos ingresos y déficit alimentario proporcionan hoy el 56% de la producción mundial de huevos [4] . Como ocurre con la producción de carne de ave, los países “en desarrollo” concentran el 70% de la producción de huevos destinada fundamentalmente a la exportación hacia los países ricos [5] .

Las poblaciones del primer mundo nos alimentamos hoy con productos procedentes de países necesitados de ayuda alimentaria. Huevos y pollo globalizados, abundantes y baratos, equivalen a desnutrición y migraciones. La ayuda al desarrollo basada en el “libre comercio” de alimentos y dominada por las multinacionales, priva de seguridad alimentaria a los países pobres.

En nombre de la lucha contra el hambre, la FAO es una de las instituciones responsables del aumento de la producción alimentaria para los mercados internacionales y no para las poblaciones autóctonas. Los instrumentos empleados por la FAO son: una agricultura altamente industrializada -dependiente de químicos, transgénicos, maquinaria, energía y agua- y la imposición de un patrón alimentario basado en proteína animal que, a su vez, se apoya en piensos cuya componente principal es soja y maíz transgénico. Estas políticas destinadas a erradicar el hambre, han aumentado la pobreza y la desnutrición en los países pobres. A su vez, en los países beneficiarios del “libre comercio”, avanzan las tasas de obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Por primera vez en la historia de los países “avanzados” se reduce la esperanza de vida de las nuevas generaciones.

Tras cincuenta años de “asistencia técnica” los logros de la FAO [6] se resumen en 963 millones de personas hambrientas, de ellas, 907 millones viven en países en desarrollo. El 65% se concentra en 7 países (India, china, República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía). Casi 2 de cada 3 hambrientos viven en Asia. En África, una de cada tres personas sufre desnutrición crónica (forma técnica de denominar al hambre). Sólo en el último año, ha habido 40 millones más de hambrientos y 73 el año anterior. Además, 1100 millones de personas carecen de acceso al agua potable. Al mismo tiempo, 1700 millones presentan alto riesgo de desarrollar cardiopatías y diabetes por exceso de peso. Sin embargo y a pesar de sus desastrosas consecuencias, el modelo alimentario globalizado se impone en países emergentes como Brasil, China e India.


¿COEXISTENCIA CON TRANSGÉNICOS?, ¡NO, NO Y NO!
NI CONSUMIDOS, NI IMPORTADOS, NI PRODUCIDOS. ¡PROHIBICIÓN!

Ante la “Reunión de alto nivel sobre seguridad Alimentaria para todos”, presidida por el Secr. Gral. de la ONU y el Presidente del Gobierno español:
CONCENTRACIÓN
Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid.
Plaza de Joan Miró (Castellana, 99)
Lunes, 26 de enero. 17.45 h


[1] El 86% carne de pollo y el 14% de otras aves.

[2] En los años 60, por el contrario, las ¾ partes se producían en países desarrollados siendo consumidas localmente.

[3] El 92% procedentes de gallinas, el 18% de otras aves de corral.

[4] Su producción se ha incrementado en 18 veces desde 1961.

[5] En 1961, las ¾ partes se producían en países desarrollados.

[6] Según el último informe de la FAO “El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”, SOFI 2008, en lugar de reducirse, las cifras de personas hambrientas aumentan.