Alacena de la botica natural

La búsqueda de alimentos, especialmente del reino vegetal, para el sustento humano en todas las culturas no puede separarse de encontrar remedios que curen o alivien ciertas dolencias. Es verosímil pensar que frente a una planta desconocida viniera la comprobación de si era comestible, venenosa, tóxica o produjera sensación de felicidad por ensayo-error en los efectos que producía en el organismo al consumirla.
El uso de remedios naturales está profusamente documentado en la historia de los pueblos: las tablillas sumerias, el papiro de Ebers egipcio, los textos de Hipócrates -el padre de la medicina preventiva occidental-, todas las versiones del Dioscórides hasta hoy, el libro Pen Tsao de China, los textos de la medicina holística Ayurveda en la India o el Popol-Vuh maya-quiché, pieza clave del banco de germoplasma de frutos nativos de México.

La industria químico-farmacéutica de los siglos XIX, XX y XXI sustenta la eficacia de muchos de los medicamentos que compramos hoy en las farmacias en el conocimiento tradicional del uso contrastado y eficaz de las plantas medicinales. Si Hipócrates levantara la cabeza, se sentiría bastante molesto al comprobar que son mejores los efectos del extracto natural de la corteza del sauce blanco que recomendaba para los dolores articulares (contiene salicina, además de otros componentes activos) que los de la aspirina, fabricada con salicina sintética para tratar dolencias anti-inflamatorias, pero que produce malestares en el estómago.

Hemos pasado de la tradicional alacena de remedios caseros al botiquín de medicamentos. Pongamos por ejemplo el típico resfriado estacional. Estornudos, congestión nasal, moqueo… reacciones de defensa de nuestro cuerpo a una infección vírica. Hay remedios naturales que pueden aliviar estos síntomas sin necesidad de pasar por la caja de la farmacia. Sí, es más laborioso hacer inhalaciones de hervido de hojas de eucalipto que meterse por la nariz en un segundo un espray de medicamento para respirar bien, pero debemos tener en cuenta cuánta química puede tolerar nuestro organismo a lo largo de nuestra vida.

hierbas-medicinales-01
A lo que vamos aquí es a rescatar del olvido la eficaz botica natural, haciéndole un hueco en el armario del baño o la cocina, pero ¿por dónde empezar? Bien, sepamos que muchas plantas adecuadamente secadas y almacenadas conservan durante mucho tiempo sus propiedades, pudiendo recurrir a ellas en el momento que las necesitemos. Estas son algunas de las plantas medicinales que pueden conformar tu botica casera:

–ROMERO: en infusión, alivia la gripe y la tos. Si le añades limón, miel y cebolla potencia su efecto.

–RAÍZ DE JENGIBRE: utilizada fresca en la gastronomía, desecada conserva sus propiedades. Adecuada para la tos, cuidar la flora intestinal y molestias del aparato digestivo.

–HIERBABUENA: al tomarla en infusión, puede aliviar el dolor de cabeza, la tos, el dolor de estómago y los síntomas gripales.

–ORÉGANO: es carminativo, ayuda a hacer bien la digestión y tiene propiedades protectoras para el hígado. También es expectorante, anti-inflamatoria y antiséptica de las vías respiratorias. Una cucharaditas en infusión tres veces al día.

–MANZANILLA: tonifica el aparato digestivo y estimula la expulsión de bilis de la vesícula. Recomendable para los cólicos biliares por sus propiedades sedantes y antiespasmódicas. En dosis normales evita el vómito, pero en dosis elevada lo provoca, siendo un remedio interesante en las intoxicaciones químicas o alimentarias. Para estos casos, la tomamos en infusión. Tiene usos externos: como colirio para los ojos enfermos y un baño con una infusión bien cargada es un sedante suave en momentos de mucha tensión nerviosa.

–COLA DE CABALLO: Es la planta medicinal por excedencia del Mediterráneo. Es muy diurética y reminalizante en potasio y silicio por lo que es buena para la reparación del tejido óseo. Tiene propiedades hemostáticas por lo que es recomendable para el sangrado frecuente de nariz o reglas abundantes (tres tazas al día de su decocción durante 15 minutos a fuego lento por una cucharadita de planta seca)

–HIERBA LUISA: la infusión, después de la comida, de un puñado de sus hojas facilita la digestión en estómagos dedicados. También proporciona efectos relajantes, tanto tomada en infusión como en un baño.

–CLAVO DE OLOR: el botón floral del clavero es el producto vegetal que más contiene eugenol, compuesto que tiene propiedades anestésicas y sedativas, antifúngicas, bactericidas o anti-inflamatorias, entre otras muchas. Una infusión del 2% de clavos de olor en un litro de agua aplicado en zonas afectadas por infección de hongos durante un par de meses los hace desaparecer. En las afecciones bucales (yagas, úlceras) hacer enjuagues con el preparado anterior o bien machacar un clavo y aplicar durante unos segundos en la zona afectada un toque del polvo resultante aplicado con la yema del dedo y enjuagar la boca después.

 

Recomendamos endulzar los preparados de hierbas medicinales con miel.