Las semillas de lino: remedio natural contra el estreñimiento

Aunque la falta de fibra en nuestra dieta es una de las causas primordiales para que tengamos problemas de evacuación, estos también aparecen en otras circunstancias, como en momentos de estrés o cambio de costumbres (viajes, horarios, etc.). Pero es posible mejorar nuestra motilidad intestinal de una manera natural, sin recurrir a laxantes artificiales.

Las semillas de lino (o linaza) son muy recomendadas para combatir el estreñimiento. El secreto está en su riqueza en mucílagos (fibras solubles). En contacto con el agua, las semillas de lino liberan estos mucílagos solubles, con lo que los líquidos circundantes adquieren una cualidad más espesa. Precisamente, una manera de tomar las semillas de lino es dejándolas sumergidas en agua durante la noche (la cantidad depende de cada cual; se aconseja ir probando, primero una cucharadita, sino se obtienen los resultados esperados, dos…) y beber el agua y las semillas a la mañana siguiente. Hay personas a las que les resulta desagradable la textura que ha adquirido el agua, ligeramente densa; en tal caso, las semillas pueden añadirse a zumos, yogur, leche, ensaladas, etc. y tomarse en el acto, ya que también liberarán los mucílagos en el entorno acuoso del intestino.

La especie de pasta que forman los mucílagos solubilizados tiene un efecto de arrastre sobre las heces, con lo que ayuda a su avance por el intestino. Este efecto mecánico de arrastre es lo que diferencia su acción de la de los laxantes químicos: el cuerpo acaba acostumbrándose a estos últimos (además potencialmente pueden provocar otros problemas, como deshidratación o disminución del potasio en sangre), mientras que el arrastre, al ser un mecanismo físico, impide que el cuerpo se habitúe. Además, estas fibras solubles tienen una gran capacidad de secuestrar las toxinas en el organismo y expulsarlas con las heces antes de ser absorbidas por el intestino.

Las semillas de lino tienen otros componentes beneficiosos, como el ácido alfa-linolénico, un ácido graso esencial del grupo de los ácidos omega-3, que reduce el colesterol “malo”; también contienen compuestos con propiedades antiinflamatorias, como el ácido oleico o la luteolina.