Preparaciones de plantas medicinales para la botica natural

preparaciones-naturalesLos principios medicinales de las plantas pueden encontrarse en alguna (o todas) las partes del vegetal: hojas, flores, tallos o raíces. El ejemplo clásico de la manzanilla o la hierba buena es prepararla en infusión, pero el jengibre o el harpagofito precisan de la decocción, sin olvidar la elaboración de jarabes, aceites de uso externo, emplastos y compresas.

Acostumbrados al uso de la botica química comercial, hemos olvidado cómo elaborar los remedios caseros de toda la vida que en muchos casos dan buen resultado para el alivio de dolencias comunes.

A continuación os detallamos en qué consiste cada uno y cómo proceder.

–INFUSIÓN. Sirve para las partes más tiernas de la planta, normalmente flores y hojas. Pon el agua a calentar. Aparta la cacerola cuando hierva, agrega la planta y tápalo dejando reposar entre 10-15 minutos. Cuela y listo. Plantas usuales en infusión: todo tipo de tés, manzanilla, hierba buena, hierba luisa, flores de romero o tomillo, albahaca, boldo, laurel.

–DECOCCIÓN. La usamos para tallos duros, semillas y cortezas, las partes duras de la planta. Es necesario picar o triturar bien lo que vayamos a añadir a la decocción. Pon las partes de la planta en una proporción de 6 cucharaditas por ¾ de l de agua. Hervir hasta que se reduzca 1/3, es decir, nos queda ½ l de preparado para decocciones de 20 minutos. Esto nos da para tomar 2-3 tazas diarias. Colar y tomar. Recomendable para cola de caballo, regaliz, corteza de sauce, jengibre.

–JARABE. Esta preparación medicinal consiste en mezclar al 50% el líquido resultante de una infusión o decocción con otro 50% de miel o azúcar panela que garantiza su conservación. Dura 2-3 días conservado en frío y metido en un frasco de cristal bien cerrado. En un cazo, poner la misma cantidad de infusión o decocción que de azúcares. Calentar y remover hasta que queden los ingredientes bien mezclados. Enfriar y guardar. Se toman 1-2 cucharaditas 2-3 veces al día.
También podemos preparar jarabes por el procedimiento de maceración, por ejemplo, el de cebolla, ajo y miel para combatir la tos. Ponemos a macerar una cebolla roja (pelada y picada) y 2-3 dientes de ajo bien triturados en 50 ml de miel durante toda la noche. Veremos que la miel ha adquirido una textura líquida. Tomar 2-3 cucharadas 2-3 veces al día de todo el preparado. Si la textura nos resulta desagradable, colar la preparación.

–ACEITE EXTERNO.  Consiste en macerar la planta en aceite (de oliva virgen extra o almendras) entre 8 y 40 días, depende de la planta y la parte que utilicemos.

El más conocido es el aceite de hipérico o hierba de San Juan, demostradas sus propiedades cicatrizantes, bactericidas, calmantes y antiinflamatorias. De gran ayuda en quemaduras, rozaduras, yagas en la piel, heridas (abiertas o no), contusiones, artritis, gota o picaduras de insectos.

Tomamos los ramilletes florales y los cubrimos totalmente de aceite de oliva virgen extra, metidos en un bote de cristal, y lo ponemos en un lugar donde le dé la luz durante algunas horas. Cada día, abriremos el bote y removeremos su contenido, limpiando bien la humedad que se produzca en la tapa o paredes del bote. Tras 40 días tendremos preparado un aceite de color rojizo que pasaremos bien filtrado a un bote oscuro que preserve su contenido de la luz. Listo. Dura como mínimo un año.

–EMPLASTO. Es muy útil en contusiones o hematomas, siempre y cuando no haya heridas o afecciones abiertas. Consiste en triturar o machacar muy bien la planta y aplicar en la zona afectada.

Para aliviar el dolor de esguinces o torceduras, moler muy bien raíz de harpagofito, cola de caballo y árnica; añadirle una taza de agua hervida tibia y mezclar. Tiene que quedar una plasta, no te pases de agua. Lo aplicamos donde tengamos la dolencia y dejamos actuar durante un par de horas. Quita el emplasto y lava bien la zona afectada.

Las quemaduras solares se alivian y curan con un buen triturado de la hoja de aloe vera. Dependiendo de la extensión de la zona afectada preparamos la cantidad de emplasto adecuada. Para cubrir la espalda, brazos y piernas, corta dos buenas pencas de aloe, quita su piel dura y extrae la masa gelatinosa de dentro. Ponlo en un vaso de batidora y muele hasta obtener un gel homogéneo; se hace en apenas unos segundos. Extiende esta pasta por la zona afectada y deja que se seque. Dúchate después. Habrá desaparecido el dolor y el enrojecimiento.

–COMPRESAS. Es un remedio fácil y cómodo. Empapa en una tela fina la infusión o decocción adecuada y ponla en la zona afectada. Envuélvelo bien para conservar el calor lo más posible.
La más conocida es la compresa para aliviar los dolores reumáticos. Prepara una decocción de harpagofito o jengibre, o una infusión de centella u ortiga y empapa en compresa.