Secretos curativos naturales.

Hipócrates fue el primer médico del mundo occidental que afirmó que los alimentos son la mejor medicina para el ser humano. Es evidente que, si los alimentos pueden nutrir y formar cuerpos sanos y fuertes, también han de poder curarlos cuando están enfermos. La investigación en torno a los alimentos naturales es la menos tendenciosa y la más auténtica de todas, ya que ningún laboratorio farmacéutico o industria agroalimentaria puede sacar provecho de sus hallazgos y comercializar algo que ya está al alcance de todos.

Se puede decir que si no se comen suficientes alimentos elaborados por la Madre Naturaleza, lo más probable es que se enferme tarde o temprano. Quien come productos naturales, no enferma. Pero si ya se está enfermo, tal vez descubra que los alimentos siguen siendo la mejor medicina que se puede comprar.

Si se decide utilizar los alimentos como medicina, conviene remitirse a las tablas correspondientes a cada tipo físico para comprobar si esos alimentos son realmente beneficiosos. Aunque los alimentos mencionados pueden tener muchas propiedades curativas, si el cuerpo no está diseñado para aprovecharlas, es posible  que no reporten ningún bien, independientemente de los nutrientes que contengan.

 

Propiedades anticancerígenas del brócoli.

Una pequeña cantidad de brotes de brócoli fresco contiene tantas sustancias protectoras del cáncer como cualquier cantidad mayor de esa misma hortaliza madura que se vende en las tiendas, según los investigadores de la Universidad Johns Hopkins. Para reducir un 50% el riesgo de padecer cáncer de colon, tendríamos que comer alrededor de un kilo de brócoli a la semana. Si bien eso se puede hacer, tan sólo 5 gr de brotes de brócoli contienen concentraciones del compuesto glucorafanina equivalentes a las que se encuentran en 150 gr de brócoli maduro. El compuesto activo es un precursor del sulforafano, del que se ha demostrado en estudios con animales que favorece la secreción de enzimas de las células protectoras de los daños moleculares causados por productos químicos cancerígenos.

Al igual que otras plantas crucíferas, el brócoli acelera la eliminación del estrógeno del cuerpo, lo que contribuye a eliminar el cáncer de mama. También tiene efectos antivíricos y antiulcerosos. Asimismo, el brócoli es una gran fuente de cromo, que ayuda a regular la insulina y el azúcar en sangre.

 

El repollo: la curación del cáncer de los romanos.

En la antigua Roma se veneraba el repollo como remedio contra el cáncer. Hoy en día sabemos que sus efectos se deben
a los numerosos componentes anticancerígenos y antioxidantes que contiene. El repollo acelera el metabolismo del estrógeno, y se cree que ayuda a bloquear el cáncer de mama y a evitar el crecimiento de pólipos, preludio del cáncer de colon. De acuerdo con diversas investigaciones, comer repollo más de una vez a la semana reduce un 66% las posibilidades de sufrir cáncer de colon entre los hombres.

Tan sólo dos cucharadas diarias de col cocida protegen del cáncer de estómago. El repollo también contiene poderosos compuestos antiulcerosos: el zumo ayuda a curar las úlceras e incluso tiene propiedades antibacterianas y antivíricas. La col lombarda tiene el doble de fibra que la col blanca. Es conocida por su efecto equilibrante en el colesterol en sangre. La coliflor y las coles de Bruselas tienen unos efectos similares.

La col china, que está repleta de minerales, reduce la hipertensión arterial en un 30% o más. Por tanto, no hace falta tomar los costosos fármacos de venta con receta que destruyen el hígado, los riñones y el sistema digestivo.

 

El apio, mejor que la Viagra.

Desde hace tiempo se sabe que el apio es uno de los mejores alimentos para mantener la tensión arterial en niveles normales. Dilata los vasos sanguíneos del mismo modo que los fármacos más potentes, pero sin sus efectos secundarios adversos. ¿Quién iba a pensar, sin embargo, que este alimento común iba a resultar mucho más eficaz que la viagra o cualquier otro fármaco jamás sintetizado destinado a reforzar la potencia sexual? De acuerdo con un estudio exhaustivo sobre alimentos supuestamente afrodisíacos, el apio es la planta más «excitante» del planeta. Esta planta de insólito nombre contiene la cantidad ideal de vitamina E, magnesio, niacina, potasio y zinc, todas  ellas sustancias necesarias para disfrutar de unas relaciones sexuales óptimas.

El apio contiene arginina, un aminoácido natural que dilata los vasos sanguíneos tanto como la Viagra. Sin embargo, a diferencia de este fármaco, la arginina también favorece la irrigación sanguínea del clítoris y hace que los órganos genitales femeninos sean más receptivos.

Asimismo, el aroma del apio contiene dos esteroides llamados androsterona y androstenol. Según investigaciones, el olor sutil de estos dos productos químicos viaja a través de la nariz y atrae al sexo contrario.

El apio también tiene otros efectos beneficiosos. Contiene un compuesto acetilénico que se
ha demostrado que detiene el desarrollo de las células cancerosas. El apio es una fuente excelente de sodio orgánico, el cual le confiere un sabor ligeramente salado. Junto con el potasio, el sodio ayuda a mantener el equilibrio electrolítico del organismo. El sodio también es necesario para producir ácido clorhídrico en el estómago y está relacionado con numerosas secreciones glandulares. Asimismo, el apio es una excelente fuente de vitamina C y refuerza el sistema inmunológico.

El apio es un diurético natural y, por tanto, útil en caso de trastornos circulatorios como la hipertensión arterial y la congestión linfática. Los médicos chinos llevan mucho tiempo utilizando el apio para reducir la tensión arterial de manera segura. Ahora los científicos han descubierto exactamente por qué funciona tan bien. El apio contiene un aceite único que relaja los músculos reguladores de la tensión arterial, que mejora el flujo y reduce la presión. Basta tomar unos pocos tallos cada dos días ( o tal vez un poco de zumo de apio mezclado con zumo de zanahoria) para conseguirlo.

 

El aguacate, una deliciosa superfruta.

El aguacate es una fruta muy densa, con muchos nutrientes. Es especialmente rica en vitamina A. Contiene también grandes cantidades de vitaminas del grupo B, especialmente niacina y ácido fólico, además de calcio, hierro, nueve aminoácidos esenciales y muchísimo potasio.

Está demostrado que el aguacate es bueno para la circulación, que reduce el colesterol y que dilata los vasos sanguíneos. Es cierto que los aguacates tienen mucha grasa, por lo que se han ganado el sobrenombre de «pera de mantequilla», pero es una grasa primaria, el ácido oleico monoinsaturado (que también aparece concentrado en el aceite de oliva), un antioxidante que bloquea el colesterol de baja densidad (LDL). En un estudio realizado en 1996 por investigadores del Instituto Mexicano del seguro Social se analizaron los efectos benéficos que supone para la salud su consumo diario. Durante una semana, las 45 personas que comieron aguacates todos los días experimentaron  una reducción media del colesterol total en sangre del 17%. Además, la composición proporcional de su colesterol cambió a mejor: el LDL (lipoproteína de baja densidad) y los triglicéridos disminuyeron significativamente, mientras que los niveles de HDL (lipoproteína de alta densidad) aumentaron.

Los aguacates también son ricos en betasitosterol, del que se ha demostrado en 16 estudios realizados con humanos que reduce el colesterol. El betasitosterol es un fármaco muy recetado contra el colesterol, pues inhibe su absorción, pero tiene graves efectos secundarios. Los aguacates contienen cuatro veces más betasitosterol que la naranja, desde siempre considerada la fruta más rica en betasitosterol.

También se ha descubierto que el aguacate tiene tres veces más glutationa que cualquier otra fruta. La glutationa es un poderosos antioxidante que bloquea treinta sustancias carcinógenas diferentes y la proliferación del virus del sida en experimentos de laboratorio. Los estudios realizados revelan una gran relación entre la ingesta de mayores cantidades de glutationa (contenida en los alimentos) y un menor riesgo de sufrir cáncer de boca y faringe.

El autor de este libro ha comido aguacate en ensalada diaria del mediodía (no conviene comerlo por la noche) durante más de 20 años y le parece uno de los alimentos más nutritivos que existen.

El cabello puede adquirir mucho brillo si se frota sobre él un aguacate durante cinco minutos y se aclara después. En Sudáfrica preparan una mascarilla de aguacates aplastados, miel y zumo de limón para aplicar en la cara como tratamiento nutritivo destinado a contrarrestar los efectos deshidratantes del sol.

 

Extraido de «Los Secretos eternos de la salud». Andreas Moritz. Ediciones Obelisco, 2010.