Cómo hacer que tus defensas dejen de ser tuyas

El “Actimel” incorpora entre sus ingredientes el llamado “lactobicillus casei”. Esta bacteria se genera de forma espontánea por el cuerpo humano, sin embargo, si se suministra desde el exterior de forma regular, nuestro organismo “olvida” cómo hacerlo.

El principio activo de “Actimel” proviene de un medicamento destinado al 2 % de la población incapaz de crear su propio “l.casei”. Por su escasa rentabilidad como medicina, el laboratorio vendió la patente al sector alimentario. Danone lo lanzó con la marca “Actimel” en base a diez proposiciones: ayuda a reforzar la barrera intestinal, ayuda la regulación del sistema inmune, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune, ayuda a reforzar el sistema inmune intestinal, ayuda al cuerpo a defenderse, contribuye a que el cuerpo sea más resistente, ayuda a proteger el organismo, ayuda a que el cuerpo rechace algunas bacterias indeseables y ayuda al cuerpo a hacer frente a ciertas agresiones externas cotidianas.

La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA) negó que, salvo la primera proposición “ayuda a reforzar la barrera intestinal”, el resto de los argumentos de venta de “Actimel” tengan la menor validez científica. Incluso, la acción benéfica de “la defensa natural del organismo al reforzar la barrera intestinal” es limitada, ya que las dosis de bacteria “casei” en un recipiente de 100 ml. no llega a la mitad de la dosis necesaria para lograr el efecto prometido.

Lo que no dice la publicidad de Danone es que no debe consumirse por un tiempo prolongado ya que inhibe la capacidad autogenerativa de la bacteria por parte del organismo humano. La ley obligó a “Actimel” a dar cuenta de este problema, pero lo hizo de manera que la mayoría de la gente no se enteró. Incluyó en la etiqueta, “Desafío Actimel: consúmelo durante 14 días”. (1)

El “Actimel” es uno más de los yogures presentes en el mercado. Rico en proteínas, vitaminas y minerales y muy digestivo por la transformación en ácido láctico de parte de la lactosa que contiene. Sus fermentos frenan la proliferación de bacterias patógenas y previenen diarreas y estreñimientos. Sin embargo, se vende en mayor cantidad y a un precio superior a sus competidores por una publicidad engañosa que, además de estafar a l@s ciudadan@s, puede acarrear daños para la salud. Si esto es así y “el Petit Suisse es grasa química para l@s niñ@s, lo peor que les puedes dar” (2) ¿hasta cuando los gobiernos van a permitir una alimentación insalubre?

 

(1) Expediente Diputados: 1405-D-2007. En Kaos en la Red (27 de Abril de 2008).

(2) Leonardo González. Gerencia de Salud. Compras. En Kaos en la Red (27 de Abril de 2008).

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