Dietas verdaderas y dietas falsas

Dieta es el conjunto de alimentos consumidos en un periodo de tiempo determinado. Viene del griego Dayta, que significa modo o estilo de vida, estos estilos de vida incluyen la forma de alimentarse, pero también la actividad física. Una dieta es saludable y equilibrada cuando la vitalidad, variedad y cantidad de los alimentos que la componen permiten un buen funcionamiento del organismo, protegen la salud y previenen la enfermedad.

Con el abandono de la dieta mediterránea, sustituida por una alimentación “procesada” que lesiona el valor nutritivo, la proporción y la moderación de los alimentos que comemos, aumenta la obesidad y otras enfermedades alimentarias propias de los países ricos.

Los modelos estéticos dominantes premian la delgadez y castigan la obesidad, impulsando a quienes han sido víctimas del nuevo modelo alimentario a intentonas compulsivas para mejorar su silueta. Una vez más, el complejo del agronegocio que con su agresiva publicidad nos ha enfermado, nos ofrece alimentos “light” o funcionales para adelgazar y dietas “milagro”.

Si padecemos sobrepeso y queremos remediarlo, necesitamos actuar responsablemente. Para empezar asumiendo la verdadera causa de nuestro exceso de kilos que es una alimentación hipercalórica, rica en grasas, alcohol y azúcares refinados y escaso ejercicio físico. El sedentarismo disminuye el gasto calórico asociado a la actividad física cotidiana que, en el modelo tradicional de dieta mediterránea era mucho mas intensa.

Las pérdidas de peso rápidas reducen la grasa y el agua, pero también la masa muscular. Cuando cesamos la “dieta loca” recuperamos el peso perdido, también rápidamente, pero ahora en forma de grasa (efecto yo-yo)

Hay que hablar de dieta con conocimiento y respeto. Para perder peso hay que modificar la dieta y los estilos de vida que nos han llevado a esa situación, sustituyéndolos de forma paulatina y permanente por una dieta equilibrada y saludable acompañada de ejercicio físico regular. Para perder peso de forma sana y duradera hay que reducir y racionalizar las comidas entre horas, aperitivos, alcohol, refrescos azucarados o “light”, bollería y pastelería industrial, patatas fritas de bolsa, galletas, etc. Hay que sacar de casa todas estas cosas y sustituirlas por verdura, frutas y frutos secos, a ser posible ecológicos, algún pescado, huevos y, una vez a la semana, carne. Si además hacemos algo de deporte y cenas frugales, perderemos en dos o tres meses, los mismos kilos que en una semana de “dieta falsa”, pero no los volveremos a recuperar.

No hay un peso ideal, sino un peso adecuado para cada persona. Este peso depende de factores como la edad, el sexo, la estatura, y se mide de forma más adecuada a través del Indice de Masa Corporal (IMC). Este índice se obtiene dividiendo nuestro peso en kg, entre el cuadrado de nuestra altura en metros. IMC= kg/m2.

El IMC para personas adultas permite clasificar la idoneidad de nuestro peso.

menor de 18,5 …. .peso bajo
entre 18,5 y 24,9 ..peso normal
entre 25 y 29,9 …..sobrepeso
más de 30 ………. obesidad

 

 

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