El licuado de soja no es leche

“El Jugo de soja no es un alimento nutricionalmente calificado para una distribución masiva a niños en situación de riesgo nutricional”. A pesar de la difusión de las Conclusiones del Foro Social de Alimentación y Nutrición, se sigue distribuyendo jugo de soja como si fuera leche en las escuelas y comedores escolares de la Provincia de Misiones (Argentina). 

Ante tal perspectiva, es menester volver a advertir sobre los riesgos que implica presentar a este poroto (grano de soja) y sus derivados como una “mágica panacea nutricional”.

Es conveniente señalar además, la responsabilidad que significa una distribución masiva de este alimento a una población vulnerable y en situación de riesgo nutricional.

Se trata en este caso de niños que presentan déficits nutricionales, particularmente hierro y calcio, según evidencia epidemiológica. Se les suministra un producto que no solo no les aporta esos nutrientes críticos, sino que además, impide su absorción, agravando las deficiencias.

Es un deber ético comunicar a los responsables de esta iniciativa la evidencia científica citada que muy probablemente desconozcan, a fin de que reflexionen sobre las consecuencias de una bien intencionada acción.

Y en todo caso, llamar a las cosas por su nombre: La bebida de referencia, no es leche. Por definición, se llama leche a la secreción posterior al parto de las mamas de cualquier animal hembra. El producto de exprimir un vegetal, se llama JUGO.

Los jugos de soja no son equivalentes a la leche en su origen ni en su composición, y presentan los siguientes antinutrientes:

 

a) Alto contenido de fibra, que ocasiona dificultades en la absorción de minerales, particularmente de los más críticos: hierro, zinc y calcio.

b) El patrón aminoácido es incompleto para las etapas de crecimiento máximo (primeros dos años de vida) y para la recuperación de cuadros de desnutrición.

c) Los factores inhibidores de tripsina que pueden afectar la digestión y la absorción de las propias proteínas de la soja.

d) Algunos bebibles de soja (Jugo) provocan la aparición de caries y la erosión dentaria de los niños.

e) El patrón de composición mineral de la soja presenta una relación calcio-fósforo inadecuada que puede ocasionar complicaciones de mineralización ósea en niños pequeños, adolescentes y mujeres embarazadas.

 

Los niños destinatarios de esta “asistencia alimentaria”, tienen vulnerado el Derecho a la Alimentación, reconocido en la Convención de los Derechos del Niño, en cuyo Art. 24- inciso (c) dice: “Combatir todas las formas de malnutrición mediante (…) la aplicación de las tecnologías disponibles y a través de la provisión de alimentos nutricionalmente adecuados (…)” (*)

 


(*) Extracto del Informe “Pueblos fumigados. Informe sobre la problemática de plaguicidas en las principales provincias sojeras de Argentina” enero 2009, pág. 220. Documento elaborado por la campaña “Paren de fumigar” iniciada en 2006 por el “Grupo de Reflexión Rural” para conseguir la prohibición de fumigación de agrotóxicos sobre poblaciones rurales de la Argentina.

Los señalamientos citados forman parte del documento “Conclusiones del Foro Nacional de Alimentación y Nutrición”, Bs. As/2002. Por Leticia Hossly. Licenciada en Nutrición y Presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Misiones.

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