¡No te pares! Acción directa contra la obesidad

Hasta los años 80 existía una creencia bastante extendida de que la actividad física ejercía un efecto positivo sobre la salud sin muchos datos objetivos para respaldarla. Sin embargo, a partir de la década de los 80 no han dejado de crecer de manera abrumadora las evidencias científicas que confirman este impacto beneficioso de la actividad física sobre la salud. Cada día que pasa se acumulan más pruebas de que el sedentarismo y la falta de actividad física influye de manera relevante en el desarrollo de múltiples enfermedades y que la actividad física tiene efecto tanto preventivo como terapéutico en infinidad de ellas.

La fortaleza de estas evidencias científicas ha ido creciendo a medida que los efectos de la industrialización y el desarrollo tecnológico ha producido un incremento del sedentarismo. Este cambio hacia un estilo de vida más inactivo está produciendo un incremento de aquellas enfermedades que tienen en su origen las disfunciones metabólicas que provoca la falta de actividad física como las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico y algunas alteraciones del aparato locomotor.

Los efectos de la actividad física sobre la salud se manifiestan incluso cuando la actividad física se realiza a una intensidad moderada.

Por ambos motivos, se recomienda a todos los ciudadanos incorporar en sus hábitos de vida cierta cantidad de actividad física que pudiera proteger su salud:

• Reduce el riesgo de muerte por cardiopatía coronaria.

• Reduce el riesgo de padecer o de volver a sufrir infarto agudo al corazón en personas que ya lo hayan padecido.

• Disminuye los triglicéridos y puede incrementar las lipoproteínas de alta densidad.

• Reduce el riesgo de padecer hipertensión.

• Contribuye a disminuir la presión arterial en personas que sufren hipertensión.

• Reduce el riesgo de desarrollar cáncer de colon y mama.

• Contribuye a la consecución y mantenimiento de un peso corporal saludable.

• Contribuye a formar y mantener huesos, músculos y articulaciones saludables.

• En el caso de las personas mayores, contribuye a mantener la masa ósea y prevenir la osteoporosis, mantiene su nivel de fuerza y a moverse mejor sin caídas y fatiga excesiva.

• Reduce los sentimientos de depresión y ansiedad.

• Promueve el bienestar psicológico y reduce los sentimientos de estrés.

Fuente:
«Programa PERSEO». Agencia española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad y Consumo. Centro de Investigación y Documentación Educativa. Ministerio de Educación y Ciencia.

 

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