¿Por qué engordamos? ¿Cómo adelgazar?

Comemos por hambre, pero también por placer, relaciones sociales, aburrimiento, ansiedad, tristeza o miedo. Para adelgazar, si estamos en sobrepeso, hay que comer menos y para comer menos debemos saber por qué comemos más.

Para adelgazar debemos cumplir ciertas condiciones.

– Tener sobrepeso u obesidad.

– Saber cuanto y de qué alimentos comemos de más.

– Saber por qué comemos de más.

 

– Primero: Cambiar la cantidad, calidad y frecuencia de la ingesta de alimentos. No comer entre horas, regularizar las horas de comidas, controlar las raciones y la variedad de los alimentos huyendo de las dietas monotemáticas.

 

– Segundo: Cambiar unos alimentos por otros, renunciando a los inadecuados y disfrutando con los adecuados. Conseguir, con el consumo responsable de alimentos ecológicos, la gratificación intelectual y moral del autocontrol y de la libertad respecto a la publicidad tóxica. Pero también gozar con las propiedades sociales, sensoriales y nutritivas de esos alimentos. Toda una cascada química placentera en el cerebro.

 

– Tercero: Realizar ejercicio físico a diario, por poco que sea, de forma progresiva: estiramientos, flexiones de piernas, de brazos, tronco, abdominales, fondos, caminar, correr. Todo ello en progresión lenta para no lesionarse.

 

– Cuarto: Desenganchar del tabaco, del abuso del alcohol y de otras drogas. Reducir la ingesta de proteínas animales a favor de las proteínas vegetales y sustituir cereales y azúcar refinados por cereales integrales ecológicos (pan, bollería) y miel.

 

– Quinto: Hacer este recorrido con otras personas, a ser posible vinculados al consumo responsable. Pasarlo bien con el esfuerzo compartido y el apoyo mutuo. Celebrar el éxito de cada uno como un éxito de tod@s y complementar las debilidades de cada un@ con la fuerza de l@s demás. Hablar, leer, caminar por el campo, oler olores naturales, sentir calor y frío, compartir amistad y compromiso en la defensa de la seguridad alimentaria de tod@s, incluida la nuestra. Lo que aparenta ser un sacrificio lo podemos convertir en una experiencia enriquecedora y una fuente de bienestar, fuerza y salud individual y colectiva.

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