Microbios intestinales. Salud y enfermedad

El tracto gastrointestinal alberga un gran y diverso ecosistema de comunida­des microbianas que puede considerarse como un NUEVO ÓRGANO. En nuestro intestino existen más de 400 especies de bacterias que forman la flora intestinal, unas beneficiosas y otras patógenas, y nuestra salud depende de que exista un equilibrio entre ellas (Francisco Guarner, experto mundial en microbiota intestinal).

El estreñimiento es el primer indicador de que no cuidamos nuestro intestino. Las putrefacciones desarrolladas en el intes­tino por una evacuación insuficiente des­truyen la flora intestinal. Sin embargo, la publicidad de las multinacionales del medi­camento, en lugar de apuntar a las causas del estreñimiento para cambiar de hábi­tos, nos propone soluciones mágicas para “resolverlo” en 15 minutos y a la hora que nos venga bien. Con estas “soluciones”, atacamos más a nuestra flora intestinal. Si persistimos con malos hábitos alimen­tarios y uso frecuente de medicamentos, la flora bacteriana reduce su biodiversidad a extremos enfermantes, aparecen otros problemas mayores en órganos de desin­toxicación –hígado, riñones, vesícula, piel, pulmones, sistema linfático- debilitados por un intestino que no trabaja bien y se trastorna el funcionamiento del estómago.

 

Las bases de una flora intestinal sa­ludable son las mismas que combaten el estreñimiento:

1.- Alimentación abun­dante en frutas y verduras -mejor ECO­LÓGICAS sin químicos ni transgénicos;

2.- Reducir dulces, cereales refinados, gra­sas animales, carne y alimentos procesa­dos;

3.- Beber agua para hidratar nuestro organismo y ayudar a eliminar las heces;

4.- Hacer ejercicio físico para ayudar a la motilidad del intestino;

5.- Regularidad en horarios de comida y evacuación;

6.- For­talecer la flora con prebióticos (fibra que estimula la actividad y el crecimiento de bacterias beneficiosas) y probióticos (bac­terias beneficiosas). Los encontramos en vegetales y leches fermentadas, pero tam­bién en germinados y brotes vegetales que proporcionan mucha riqueza biológica, se cultivan fácilmente en casa y son un reme­dio autogestionado y barato.

 

Si cuidas tu flora intestinal, ella cui­dará de ti. En lugar de alimentar a las multinacionales alimentarias y farma­céuticas que nos engañan sacándonos el dinero y perjudicando nuestra salud, cultivemos nuestro jardín interior y pro­tejamos nuestra biodiversidad interna como un ecosistema dependiente de nuestros hábitos saludables.

 

Pilar Galindo

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