Prevenir parkinson y alzheimer

Resumen de la ponencia del Dr. Henri Joyeux en el I Congreso por la Salud Natural celebrado en Paris los días 3-4 de octubre de 2015

El profesor Joyeux es médico y antiguo profesor especialista en cancerología y cirugía digesti­va hospitalaria en la Universidad de Montpellier,  autor de numero­sos libros y conferenciante. En­tre sus libros destaca “Cambiad de alimentación. La ventaja Bio”, publicado en 2008. Con una lar­ga trayectoria profesional, desde 1995 es Jefe de servicio en el Ins­tituto del cáncer de Montpellier y desde 1994 miembro de la Aca­demia Nacional de Cirugía.

El Dr. Joyeux mantiene que, inclu­so a edad avanzada, somos capaces de aumentar 700 neuronas por día, para lo que es necesario que el cerebro tra­baje y seguir algunos consejos nutri­cionales. La televisión es perjudicial puesto que no es interactiva. La dieta es fundamental.

El Alzheimer afecta más a las mujeres, el Parkinson a los hombres. Según las es­tadísticas, estas enfermedades aumentan cada año de manera alarmante, cosa que a los laboratorios les interesa mucho.

Las neuronas están rodeadas por las células gliales que sirven para fabricar la mielina, sustancia grasa que permite la conducción del impulso nervioso, el fun­cionamiento de las neuronas y que nues­tro pensamiento se construya. Hay otras células gliales -los astrocitos- que prote­gen la mielina, y las células, están unidas entre ellas, además de por las dendritas y los axones, por las sinapsis y en ellas se fabrican los neurotransmisores, sustan­cias esenciales para el funcionamiento del cerebro. Pero no sólo hay neuronas en el cerebro. En el intestino hay entre 100 y 200 millones y en el corazón 40.000.

Azúcar, grasa y calcio

El cerebro necesita azúcares buenos, como el de las frutas frescas y de tem­porada, la fructosa. Pero también nece­sita grasas. Un 60% del cerebro es gra­sa, colesterol bueno (sin que ello quiera decir que hay un colesterol malo). Real­mente no hay colesterol malo -sostie­ne Joyeux- en un momento en que los laboratorios afirman que tener más de 2 gramos de colesterol es peligroso y, para bajarlo, hay que tomar estatinas; en realidad, las estatinas son el camino hacia el Alzheimer y el Parkinson.

Y el colesterol bueno se encuentra en la yema del huevo, por ejemplo. A partir de los 70 años hay que tomar un huevo diario en el desayuno. Solo necesitarían trata­miento contra el colesterol los casos ge­néticos, pero son muy pocos. Los labora­torios tienen interés en que todo el mundo esté enfermo.

Otros elementos grasos interesantes son los Omega 3, que se encuentran en el aceite de colza, que se puede añadir al aceite de oliva, pues ëste tiene más bien omega 9. También se encuentran en el pescado y los mariscos. Los omega 3 son necesarios para nuestro cerebro y nues­tro sistema nervioso central. Se habla in­cluso de la relación entre los omegas 3 y 6: tenemos exceso de omegas 6.

Hay mucha publicidad sobre los pro­ductos blancos, entre ellos la leche, por su contenido en calcio. La publicidad sobre ésto y las alegaciones nutricionales son muy contradictorias.

El problema es que hay demasiado calcio en la dieta con la abundancia de lácteos que se recomienda tomar al día y esto hay médicos que no lo saben. En la leche de vaca hay 4 veces más calcio que en la de la madre humana. El terne­ro engorda 360 kg en un año, por eso la leche de vaca tiene mucho calcio. Pero un bebé engorda solo 5 kg y no nece­sita tanto calcio. En la leche materna hay todo lo necesario para evitar las vacunas. En ella ya hay vacunas. Son mejores las leches de cabra y de oveja, porque tienen factores de crecimiento para un animal pequeño. La ministra francesa de sanidad anunció un debate al respecto, pero dió las respuestas an­tes de abrirlo.

Si hay demasiado calcio y pasa al in­testino, la consecuencia es que va a ir al cerebro y dificultar el funcionamiento de los neurotransmisores. Los va a apagar. Con demasiado calcio hay una inmovili­zación de los receptores lo que promue­ve formación de proteínas tóxicas. La beta-amiloide es una de ellas y las placas que forma van a impedir el funciona­miento cerebral.

En cuanto a los neurotransmisores, es importante la Dopamina que, fabricada en el centro del cerebro, permite el equi­librio. Si falta, se pueden tener problemas de movimiento.

Los tratamientos para el Alzheimer aportan o aumentan la Dopamina y fun­cionan al principio. Pero después hay un agotamiento terapéutico. Sobre todo, porque no se dan los consejos nutricio­nales adecuados al paciente. Entre otros: suprimir los lácteos y cuidar la porosidad intestinal…

Las células intestinales -los entero­citos- viven 4 días y están pegadas unas a otras para evitar que pase demasiado calcio. Pero, si hay inflamación, porque comes demasiado rápido, no masticas bien los alimentos o  te inflas de pan con un gluten que no es bueno, los enteroci­tos no pueden cumplir su función de ba­rrera para el calcio.

Actualmente es Monsanto quien tiene la patente de la se­milla de trigo con la que se hace el pan, semilla que hay que com­prar todos los años. En ella han introducido un antifactor de cre­cimiento para que el tallo sea más corto, con el fin de que el viento no lo tumbe. Pero esto conduce a la porosidad intestinal y así los enterocitos se despegan y el cal­cio en exceso pasa 3 ó 4 veces más. Como los huesos no nece­sitan ese exceso, el calcio pasa hasta el sistema nervioso central o la próstata o el riñón, creando micro calcificaciones, que van a crear inflamación, porque ese calcio no está destinado a estar en el cerebro, las glándulas o el páncreas. Un destino final proba­ble de la inflamación es el cáncer, pero no lo dicen por los intereses de los lobbys lácteos.

Medicina, alimentación y salud

“Se han hecho cosas aberrantes en medicina, como quitar el lóbulo frontal a gente deprimida, angustiada, cuando yo era un joven médico”, pues no había me­dicamentos para la depresión. Era gente que “lloraba sangre” por el tubo digesti­vo, porque estaba muy estresada y tenía porosidad intestinal. Hoy se sabe que la rectocolitis hemorrágica, la enfermedad de Chron, las enfermedades inflamato­rias del tubo digestivo o de las articula­ciones o autoinmunes, como Parkinson,  Alzheimer y esclerosis en placas están ligadas a malos hábitos alimenticios y de comportamiento.

Se utiliza aluminio en las vacunas que se ponen a los 2 meses y se dice que es poco. Lo es para un adulto de 80 kg, pero para un bebé de 5 kg es mucho.

En el Alzheimer hay aluminio en el hipocampo, la zona de la memoria en el cerebro.

Los somníferos y antidepresivos tam­bién aumentan el riesgo de Alzheimer.

En definitiva, lo importante es que construimos nuestro Alzheimer y nuestro Parkinson. Hay que tener cuidado con lo que comemos, el sobrepeso no es bueno.  Son aconsejables un vaso de vino en la co­mida, chocolate -aunque en muy pequeña cantidad- verdura y fruta más que produc­tos animales y, así mismo, los productos de la colmena. Es necesario cuidar también los hábitos de vida y no poner vacunas mientras la madre amamanta.