Que no falte la cúrcuma en tu cocina

Es habitual tener en el armario de la cocina un lugar para las hierbas y especias naturales: laurel, clavo, pimienta, canela, nuez moscada, orégano, tomillo, romero, azafrán… para condimentar nuestros platos salados o dulces. También encontramos en todos los supermercados los sucedáneos químicos para “realzar el sabor de…”

El primero que entró por la puerta grande del “low cost” alimentario avasallando al azafrán -a un precio muchísimo mayor- fue el famoso E102, la tartracina. Este derivado del petróleo produce hiperactividad en l@s niñ@s, aumenta los síntomas del asma y causa eczemas, urticarias e insomnio; a largo plazo es cancerígeno.

Altamente tóxico, está prohibido en algunos países europeos, pero en España está popularizado su uso para poner amarilla la paella. Está presente en refrescos, snaks, patatas fritas, sopas instantáneas, helados, yogures, chicles, caramelos y todo aquello que tenga un color amarillento o anaranjado. Además de ser primates homínidos, mamíferos, bípedos y disponer de un telencéfalo altamente desarrollado, somos animales de costumbres bien arraigadas: una paella no es paella si el arroz no lo teñimos de amarillo.

Para conciliar nuestra tradición culinaria con la salud, tienes la alternativa de usar la cúrcuma natural; no lo confundas con el E100 que es la versión química de esta raíz. Usada en poca cantidad apenas se nota su sabor, que recuerda a una sutil mezcla entre naranja y jengibre. Para conservar las propiedades medicinales de la curcumina conviene añadirla al final de la cocción, no más de 15 minutos al fuego. La encontramos seca y molida, pero si puedes hacerte con la raíz fresca usa mejor esta última. Veamos algunos ejemplos culinarios del uso de la cúrcuma:

 

PAELLA. Echarla por encima cuando hayamos incorporado el agua. Nuestra paella quedará amarilla sin perder el paladar de este plato. Va muy bien con todo tipo de arroces.

 

COUS-COUS. Echar una cucharadita sobre los granos ya hinchados y remover. Un sabor y color espectacular.

 

GUISOS DE LEGUMBRES. Le van bien a todos. Cuando ya estén hechas, añade la cúrcuma, dale unas vueltas, separa del fuego y deja reposar.

 

SALSA DE TOMATE. Añádela a tu salsa de tomate al final de hacerla. Ideal para el tomate frito que acompaña a las pastas porque le da un toque de color y sabor estupendo.

 

ENSALADAS FRESCAS. Úsala como cualquier sazonador de ensaladas, notarás la diferencia.

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