Snacks o aperitivos salados. Cuantos menos mejor

Los snacks o aperitivos salados no se pueden asignar a un solo alimento, son productos que se caracterizan por su pequeño tamaño, ser ligeros, fáciles de manipular y de comer, sabrosos y capaces de aplacar momentáneamente la sensación de hambre. No son considerados alimentos principales (desayuno, almuerzo, comida, merienda o cena) y se utilizan para “matar” el hambre, proporcionar energía para el cuerpo o, simplemente, por placer.

Los snacks contienen altas cantidades de edulcorantes, conservantes, saborizantes, sal e ingredientes atractivos, como chocolate, cacahuetes, etc… Pueden ser horneados, fritos, cubiertos de cacao, además de contar con aromas y sabores como mantequilla, barbacoa, jamón, kétchup o queso. Los gusanitos y pajitas están compuestos fundamentalmente de harina o sémola de cereales o tubérculos (maíz, trigo, fécula de patata, en su mayoría transgénicos) y grasa (aceite de semillas, grasa vegetal o grasa vegetal hidrogenada) acompañados de agua, sal y aditivos (colorantes, saborizantes y conservantes).

La grasa de los snacks, es la menos saludable. La palma o grasa vegetal hidrogenada, aumenta la presencia de grasas saturadas, menos saludables que las insaturadas. Su consumo excesivo eleva los niveles de colesterol malo (LDL) que se deposita en las arterias coronarias, aumentando el riesgo de cardiopatía coronaria. Las grasas trans (aceites líquidos que han sufrido un proceso de hidrogenación parcial) que alargan la vida y potencian las cualidades organolépticas del producto, también aumentan el colesterol malo, además de reducir el nivel de colesterol bueno (HDL). En España no hay nada regulado sobre la cantidad admitida de grasas trans. La normativa danesa establece un límite del 2% respecto del total de la grasa.

El sodio es un elemento necesario en el metabolismo. Junto con el potasio y el cloro forman la triada de electrolitos responsables de funciones vitales: balance electrolítico, regulación de la presión osmótica, transporte de nutrientes al interior de las células, movimiento muscular, ritmo cardíaco, activación de numerosas encimas metabólicas y estabilización de biomoléculas como el ADN y las proteínas en el citoplasma.

Del total del sodio ingerido, sólo el 10% es propio del alimento, el 15% es incorporado al cocinar en casa o en la mesa y el 75% restante, añadido en los procesos de elaboración. La legislación española establece para los gusanitos y pajitas un máximo de sal de un 5% sobre sustancia seca. Los niños entre 1 y 3 años no deben consumir más de 2 gr de sal al día; los de 4 a 6 años, no más de 3 gr y los de 7 a 10 años, no más de 5 gr. La cantidad de sal de muchos de estos snacks es excesiva: una bolsa de pajitas Risi, que pesa 20 gr, contiene 0.63 gr de sal, un tercio del consumo máximo diario recomendado para los niños más pequeños. Una bolsa de gusanitos Jojitos de 36 gr, aporta 0.42 gr de sal. Tenemos que tener siempre presente al dar a nuestr@s niñ@s estos productos, estos aperitivos no son la única fuente de sal en la alimentación. En una bolsa de maíz salado de 50 gr, el niñ@ ha ingerido prácticamente la mitad del sodio que necesita. L@s niñ@s que acostumbran a comer snaks superan la cantidad recomendada de sodio, con los efectos negativos para su salud que ello supone.

 

Entre los alimentos ricos en sodio -desaconsejados en dietas para hipertensos- se encuentran: los frutos secos salados (almendras, cacahuetes, pistachos, nueces, avellanas, pipas), cereales (Kellogks Special K, Corn flakes, All-bran), frutas o tubérculos salados (patatas fritas saladas), palomitas de maíz, etc.

Además de sal, los snacks, están compuestos por sustancias como el glutamato, un aditivo potenciador del sabor, identificado en las etiquetas como E-621. Puede añadirse siempre que no supere los 10.000 partes por millón (ppm).

Otros aditivos conservadores con poder antioxidante son el BHA (butilhidroxianisol) que evita el enranciamiento de las grasas y el BHT (butilhidroxitolueno) empleado con el BHA, ya que potencia sus efectos. En los productos de aperitivo está permitida la presencia de BHA hasta 200 ppm del total de la grasa, pero a los aceites empleados se pueden añadir ambos, con lo que indirectamente también se añade BHT. En los análisis no se sabe con certeza si el BHT ha sido añadido al producto o lo contiene. La única alternativa actual para sustituir al cloruro de sodio es el cloruro de potasio cuyo sabor metálico obliga a utilizar enmascaradores, como el glutamato.

Expertos de la Sociedad Española de Hipertensión, advierten que el consumo excesivo de sal produce hipertensión. Tres de cada diez adultos la padecen por una ingesta excesiva de sal. La sal no sólo sube la presión, sino que aumenta el tamaño del ventrículo izquierdo del corazón, contribuyendo al accidente vascular cerebral, insuficiencia renal y cáncer de estómago.

Los snacks son “comida basura” al tener poco o ningún valor nutricional, exceso de aditivos y no contribuir a la salud. Para combatir esta realidad, los fabricantes les agregan sustancias nutritivas y hacen “líneas Light”. La industria de los snaks es muy variable, debido a los cambios en los estilos de vida de los consumidores/as. No son nada baratos, de 8 snacks analizados por Consumer Eroski, tres salen a más de 20 € el kilo, uno a 15 € y dos rondan los 9 €. Los dos restantes salen a 7 y 4 € el kilo. Los precios en productos con materias primas tan baratas son oscilantes, caros y muy diferentes entre unos fabricantes y otros. Los gusanitos salen desde poco más de 4 € el kilo (Maxfinos Jumpers) hasta 30 € el kilo (gusanitos gigantes Super Aspitos). Las pajitas desde 15 € el kilo (Facundo) hasta 26,25 € el kilo (Risi).

Estos productos no alimentarios, reducen el apetito de l@s niñ@s y les acostumbran a sabores intensos y poco naturales. No deben comerse porque son muy calóricos y su contenido en sal es abundante. Si l@s niñ@s los consumen antes de las comidas ven reducido su apetito, perjudicando la calidad de su dieta. Al ser tan sabrosos y salados convierten en insípidos platos muy saludables (como verduras, ensaladas o pescados). Los gusanitos y las pajitas aportan entre 450 y 540 calorías por cada 100 gr debido a su escaso contenido en agua, a que los ingredientes fundamentales (maíz o patata) son ricos en hidratos de carbono y a la grasa vegetal que se emplea para freírlos u hornearlos (la presencia de grasa va desde el 14 % hasta el 32 % según las muestras). Las pajitas tiene de media un 50% más de grasa que los gusanitos y aportan de media, un 9% más de calorías.

Alternativas a los snacks convencionales: Frutos secos variados sin salar, mandarinas, manzanas, plátanos, uvas, albaricoques, cerezas, higos, zanahorias, tomates, pepino, rabanitos, kiwis, de temporada y ecológicos.

Los Snaks generan grandes beneficios a sus fabricantes y distribuidores. Suponen un mercado enorme, en el que muchas empresas luchan por dominarlo. En Estados Unidos se consumen más de 10 kg per cápita al año. El consumo de snacks en supermercados se concentra principalmente en el formato de 100 a 250 gr. Este segmento representa el 56 % de las ventas de ésta categoría. Le sigue el consumo de los formatos más grandes, 25% del consumo total. Los formatos de 46 a 99 gr, representan el 17% del consumo. Los menos consumidos son los envases más pequeños, de 0 a 45 gr. El consumo se realiza a nivel familiar, evidenciando así el tipo de alimentación que llevamos la mayoría de l@s familias consumidoras.

Fuentes:

– “Alimentación saludable. Guía para las familias”. Estrategia Naos. Programa Perseo, 2007.

– “Alimentos desaconsejados en la dieta de la hipertensión (la sal y la hipertensión”.

– “Productos de aperitivo: gusanitos y pajitas. Mejor consumirlos de vez en cuando”.

Cunsumer Erosky. Septiembre 2007.

– “Las polémicas grasas trans”.

– “Informe sobre el consumo de Snaks”, de ACNielsen.

– “Fieras del consumo: En lo crujiente está el gusto”. Revista producto. www.producto.com

– “Snack”. Wikipedia, la enciclopedia libre.

– “El sodio y la nueva era de los snacks”. Francisco José Rodríguez Valero, experto en innovación de la producción. Sep. 2009

– “Expertos alertan de que el consumo excesivo de sal puede desencadenar la aparición de la hipertensión”. Europa Press.

– “El consumo de ‘snacks’ genera 200 Mlls.”. En C.A. El Diario de Hoy. Dic. 2006.

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