
Hábitos saludables y alimentación ecológica en la escuela
Una de cada tres personas en el mundo padece malnutrición en alguna de sus formas: adelgazamiento patológico involuntario por hambre, retraso del crecimiento, déficit de vitaminas y minerales, sobrepeso u obesidad y enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación. La Organización Mundial para la Salud (OMS) emitía el 31/8/18, una nota sobre Alimentación Sana apostando por la Dieta Saludable para combatir la malnutrición y enfermedades no transmisibles (siendo las más generalizadas diabetes, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y cáncer) y constatando que las dietas insalubres y la falta de actividad física son los principales factores de riesgo para la salud.
La Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoce que la agricultura química desarrollada en el siglo XX para incrementar la productividad agraria, además de no eliminar el problema del hambre, ha generalizado un modelo alimentario pernicioso para la salud, además de producir deforestación, escasez y contaminación del agua, pérdida de biodiversidad, agotamiento de los suelos y elevadas emisiones de efecto invernadero. Hoy la FAO apuesta por una transición a Sistemas Alimentarios y Agrícolas Sostenibles que garanticen Seguridad Alimentaria y Nutrición a todas las personas y por la Agroecología como la mejor forma de transición desde la Agricultura Industrial y la Alimentación Globalizada a una Agricultura y Alimentación Ecológicas basadas en Agricultura Familiar, Consumo Local y de Temporada.
La Agenda de Naciones Unidas para 2030, con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 Metas, incorpora la apuesta de la FAO por la Agroecología incluyendo la mirada integral y sinérgica de dichos objetivos y emplaza a los gobiernos a desarrollar políticas que fomenten la cooperación entre administraciones, entidades privadas y sociales para cumplirlos.

La Alimentación Industrial pierde credibilidad entre los consumidores al tiempo que apoyo en esta Agenda de NNUU. Simultáneamente, la Agricultura Ecológica cada vez está más presente en el campo, en las expectativas de amplios sectores ciudadanos y en el interés de grandes cadenas de distribución. Quizá por eso, los grupos mediáticos de comunicación se hacen eco de opiniones y mensajes de comunicadores, biólogos, nutricionistas, agrónomos y supuestos investigadores desprestigiando la Alimentación Ecológica con medias verdades, falsedades e investigaciones pagadas por el complejo agroquímicofarmacéutico que no revelan sus datos amparándose en secreto comercial. Esta proliferación de campañas de desprestigio para sembrar la desconfianza entre los consumidores, dice más de su miedo a perder mercado que de su verdad.
La OMS, la FAO y los ODS han puesto la alimentación saludable infantil en la agenda internacional. Evitar la malnutrición y el crecimiento de la obesidad asociadas a la mala alimentación reduce mortalidad, morbilidad y costes sanitarios. Pero también es un acto de justicia social porque estas enfermedades afectan más a niñ@s, mujeres, pobres, desplazados e inmigrantes. La alimentación más accesible y barata -pero también la de menor calidad nutricional- es la que más negocio proporciona a las multinacionales que controlan el mercado alimentario globalizado y las cadenas de distribución.

Las ciudades firmantes del Pacto de Milán, acuerdan estrategias alimentarias que incluyen la alimentación saludable infantil en las escuelas. Falta hace. A nivel mundial hay 44 millones de niños y niñas con sobrepeso y obesidad, 11 más que en el año 2000. En Madrid casi el 50% de la población infantil tiene problemas de peso, pero la obesidad es 20 veces superior a la desnutrición y afecta a casi la mitad de los niños y niñas con sobrepeso.
Los 5 primeros años de vida son esenciales para fijar hábitos saludables y la escuela, el lugar privilegiado para hacerlo. Niños y niñas, con la ayuda de educadoras, construyen su personalidad y se socializan con sus iguales en la escuela. La comida en esos años es un momento nutritivo, afectivo y de desarrollo personal y social. La OMS recomienda: a) lactancia materna exclusiva desde la 1ª hora de vida hasta los 6 meses, prologarla todo lo posible, al menos hasta los 2 años, b) a partir de los 6 meses introducción progresiva de alimentos nutritivos e inocuos y c) no añadir sal, ni azúcar en su alimentación. Cuidar la alimentación en la escuela infantil (de 0 a 3 años), además de usar aceite de oliva virgen extra y no añadir sal ni azúcar, implica reducir proteína animal a lo necesario (entre 20 y 40 gramos diarios entre 1 y 3 años), aumentar la variedad y cantidad de verduras y frutas, especialmente de temporada, aumentar las legumbres hasta 4 días a la semana, sustituir cereales y harinas refinadas por integrales y eliminar procesados, embutidos y fritos.
“Una dieta saludable empieza con suelos y semillas saludables” según la FAO. La alimentación que puede garantizar esa inocuidad es la producida de manera ecológica porque cuida la fertilidad del suelo y su microbiota, proporcionando alimentos con más nutrientes y menos agua, más vitaminas, minerales y antioxidantes y sin la carga tóxica de la alimentación industrial. En los niñ@s menores de 3 años -con riñones, hígado y aparato digestivo aún inmaduros y un sistema inmunológico en construcción- la alimentación ecológica cuida la mejor maduración de su organismo y evita la contaminación por antibióticos, hormonas y químicos presentes en la agricultura y ganadería industrial. La Garbancita Ecológica está asesorando a 10 escuelas municipales de Madrid en la transición a una alimentación saludable y ecológica.